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Métodos que matan
«Una amiga me habló de un programa bío para depilación a base de miel, arena y jalea. Un supuesto método eliminador utilizado por los indígenas del Amazonas (yo no sabía que por allá tuvieran mermelada). Resumiendo, preparé la mezcla y la apliqué cuidadosamente en mis piernas. Hasta ahí todo iba bien. Pero cuando quise remover esa pasta fue cuando empezó el infierno. Se había secado con el sol, y tuve que rasparla casi con una piedra. Eso no impidió que siguiera atrayendo a las abejas toda la tarde. ¡Qué horror! ¡Por eso las chicas sensatas desconfían de ese tipo de métodos! » Reconstrucción del testimonio de Laura
¡Qué vergüenza!
«El verano pasado fui con una amiga a la playa. Yo estaba súper contenta, porque volvería a ver a su hermano. El primer día que fuimos a la playa, yo enseñaba el súper traje de baño que supuestamente me transformaría en sirena, y en eso escuché: « ¡así o más peluda! ». Era el hermanito. ¡Qué patán! Y para mí, ¡qué vergüenza! » Reconstrucción del testimonio de Karla
¡Nunca más!
« Me robé la navaja de afeitar de mi hermana para depilarme por primera vez. Al principio, todo iba súper… Pero después de sólo dos días, aquello volvió a salir. Entonces empecé otra vez, y desde entonces ha sido un ciclo infernal. Los pelos que brotan de nuevo son como de erizo, es un asco, se los juro. » Reconstrucción del testimonio de Ana |
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